“Los hombres buenos y generosos, no crean victimas; cuidan de las victimas.”, Julian Assange

Juramentos de Mauthausen y Buchenwald

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«Nuestro ideal es la construcción de un mundo nuevo en paz y libertad. Se lo debemos a nuestros camaradas muertos y sus familias. Levanta las manos y jura para mostrar que estás listo para pelear.»

Del juramento de Buchenwald, 19 de abril de 1945
Liberación del campo de Mauthausen, 6 de mayo de 1945

Una vez liberados los campos de concentración, todos los los deportados y deportadas juraron que mientras vivieran, contarían todo lo que habían visto y sufrido[1].

Los juramentos son un compromiso ante el temor de los deportados que los crímenes de lesa humanidad perpetrados en los campos nazis quedaran sin pruebas o indicios.[2]

Juramento de los supervivientes de Mauthausen

El 16 de mayo de 1945, once días después de su liberación, los supervivientes de Mauthausen firmaron un juramento en el que se comprometieron a contar lo que habían visto y sufrido, así como a luchar contra la injusticia y por la solidaridad internacional.[3]

Al fin las puertas de uno de los campos más terribles y más sangrientos se abren, las del campo de Mauthausen.

Partiendo en todas las direcciones, volveremos libres a nuestros países liberados del fascismo.

Los prisioneros, a quienes todavía ayer amenazaba la muerte de la mano bestial del verdugo fascista, expresan su reconocimiento desde lo más profundo de su corazón, a las naciones aliadas victoriosas y liberadoras y saludan a todos los pueblos en su libertad reconquistada.

Tras una estancia de varios años en el campo, comprendemos mucho mejor el valor de la fraternidad de los pueblos.

Fieles a este ideal, juramos mantener nuestro espíritu de solidaridad y unión para continuar la lucha contra el imperialismo y el fanatismo nacional. El mundo fue liberado de la amenaza hitleriana gracias al esfuerzo común de todos los pueblos y merced a este mismo esfuerzo nos ha sido devuelta nuestra amada libertad, tan deseada por todas las naciones.

La paz y la libertad son la garantía de la felicidad de los pueblos y de la construcción de un mundo sobre nuevas bases de justicia social y nacional. Es esa la única ruta hacia una colaboración pacífica de las naciones y de los pueblos.

Ya reconquistadas nuestra libertad y la de nuestros países, queremos guardar en nuestra memoria la solidaridad internacional del campo.

Recogida tan sabia enseñanza, queremos marchar por un camino común, el camino de la libertad indivisible de todos los pueblos, el camino de la mutua comprensión, el camino de la colaboración en la gran obra de construcción de un mundo nuevo, justo y libre.

No olvidaremos jamás los sangrientos sacrificios que los pueblos tuvieron que hacer para reconquistar la felicidad de todos.

Recordando la sangre derramada por todos los pueblos y los millones de seres humanos sacrificados, asesinados, inmolados por el fascismo-nazi, juramos no abandonar jamás el camino que nos hemos trazado.

Sobre la base de una comunidad internacional queremos erigir a los soldados de la libertad caídos en esta lucha sin tregua, el más bello monumento: EL MUNDO DEL HOMBRE LIBRE.

Nos dirigimos al mundo entero para decirle: Ayúdanos en nuestra tarea. ¡Viva la solidaridad internacional! ¡Viva la libertad!.

En nombre de todos los que fueron presos en Mauthausen:
Ceskoslovensky Narodni Vybor Revolucni
Comité Español
Comité Franco-Belga
Comité Griego
Deutsches Kommittee
Comitato Nazionale Italiano
Jugoslovenski Odbor
Magyar Bizottsag
Osterreichischer
Nationalausschub
Komitet Polski
Russkij Komitet
Délégé pour les Albanèses
Délégé pour les Hollandais Suisses
Der Delegiere für Luxemburg
Délégé pour les Roumains

Mauthausen, 16 de mayo de 1945[4]

Juramento de los supervivientes de Buchenwald

El 19 de 1945 de llevó a cabo una ceremonia conmemorativa por las víctimas del campo, en la que los supervivientes pronunciaron lo que se ha conocido posteriormente como el “juramento de Buchenwald”, contra el fascismo y la guerra.[5]

Nosotros, los internos de Buchenwald, estamos hoy aquí para honrar a los 51.000 prisioneros asesinados en Buchenwald y comandos del campo por matones nazis y sus cómplices. 51.000 de nuestro pueblo fueron fusilados, ahorcados, aplastados, golpeados hasta la muerte, sofocados, ahogados, envenenados y asesinados. 51.000 padres, hermanos e hijos murieron de una muerte llena de sufrimiento, porque lucharon contra el régimen de asesinos fascistas. 51.000 madres, esposas y cientos de miles de niños acusan.

Nosotros, que hemos estado vivos y presenciamos la brutalidad nazi, hemos visto con rabia impotente la muerte de nuestros camaradas. Si algo nos ayudó a sobrevivir, fue la idea de que vendría el día de la justicia.

Hoy somos libres.

Agradecemos a los ejércitos aliados, los americanos, los británicos, los soviéticos y todos los ejércitos de liberación que luchan por la paz y la vida del mundo. Rendimos homenaje a un gran amigo de los antifascistas de todos los países, al organizador e iniciador de la lucha por un mundo nuevo que era FD Roosevelt. Honor a su memoria.

Nosotros, los de Buchenwald, rusos, franceses, polacos, checos, alemanes, españoles, italianos, austriacos, belgas, holandeses, luxemburgueses, rumanos, yugoslavos y los húngaros, que luchaban en contra de la SS, contra los criminales nazis, para nuestra la liberación.

Un pensamiento nos anima: nuestra causa es justa, la victoria será nuestra.

Hemos llevado a cabo la misma lucha dura e implacable en muchos idiomas. Esta lucha requirió muchas víctimas y aún no ha terminado. Las banderas todavía flotan y los asesinos de nuestros camaradas todavía están vivos. Nuestros sádicos torturadores todavía están en libertad. Esta es la razón por lo que juramos en estos lugares de crímenes fascistas, ante el mundo entero, que renunciaremos a la lucha sólo cuando el último de los líderes sea sentenciado en la corte de todas las naciones. El aplastamiento definitivo del nazismo es nuestra tarea.

Nuestro ideal es la construcción de un mundo nuevo en paz y libertad. Se lo debemos a nuestros camaradas muertos y sus familias. Levanta las manos y jura para mostrar que estás listo para pelear.

19 de abril de 1945[6].

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Referencias

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