Justicia transicional

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«Principio 1: El derecho inalienable a la verdad
Principio 2: El deber de recordar
Principio 3: El derecho de las víctimas a saber
Principio 4: Garantías para hacer efectivo el derecho a saber»

Del Informe final acerca de la cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos preparado por el Sr. L. Joinet, E/CN.4/Sub.2/1996/18, de 20 de junio de 1996
Fosa común en Estépar (Burgos, España) con víctimas de desaparición forzada del franquismo, de agosto-septiembre de 1936

La justicia transicional o justicia de transición (en inglés: transitional justice) abarca una serie de procesos y mecanismos asociados con los intentos de una sociedad por resolver los problemas derivados de un pasado de abusos y violaciones de derechos humanos a gran escala, a fin de que los responsables rindan cuentas de sus actos, las víctimas reciban resalcimiento y pueda caminarse hacia una sociedad democrática y un estado de derecho[1].

Las Naciones Unidas define la justicia transicional en el Informe del Secretario General sobre el estado de derecho y la justicia de transición en las sociedades que sufren o han sufrido conflictos[2] (S/2004/616, 3 de agosto de 2004) como toda la variedad de procesos y mecanismos asociados con los intentos de una sociedad por resolver los problemas derivados de un pasado de abusos a gran escala, a fin de que los responsables rindan cuentas de sus actos, servir a la justicia y lograr la reconciliación. El mismo informe indica que tales mecanismos pueden ser judiciales o extrajudiciales y tener distintos niveles de participación internacional (o carecer por complejo de ella) así como abarcar el enjuiciamiento de personas, el resarcimiento, la búsqueda de la verdad, la reforma institucional, la investigación de antecedentes, la remoción del cargo o combinaciones de todos ellos.

La justicia transicional no es un tipo especial de justicia sino la forma como debe aplicarse en épocas de transición desde una situación de conflicto o de represión del Estado a un nuevo orden democrático. La justicia transicional proporciona a las víctimas el reconocimiento de sus derechos, fomentando la confianza ciudadana y fortaleciendo el Estado de derecho, una vez los opresores rinden cuentas y las víctimas reciben reparación.

Olvidar no es una buena estrategia para sociedades que transiten hacia la consolidación de instituciones democráticas o que busquen la paz. No reconocer las injusticias del pasado conduce a las sociedades a producir ciclos de desconfianza, odio y violencia. El propósito de recordar públicamente daños específicos es hacer que los perpetradores admitan el conocimiento y asuman la responsabilidad por los crímenes cometidos por ellos. Así, el reconocimiento de que se cometieron graves daños en el pasado, que mucha gente fue severamente victimizada y que individuos, grupos y comunidades enteras han sido identificados como responsables por esos crímenes, hace posible la restauración de la dignidad humana y civil de las víctimas, el surgimiento de un nuevo orden moral y político; y esto da a las víctimas la confianza requerida para entrar como participantes normales del nuevo orden político a crear.

Objetivos de la justicia transicional

Los objetivos de la justicia transicional podrán variar en cada situación, aunque el reconocimiento de la dignidad de los individuos, la reparación y la admisión de las violaciones de derechos, y el objetivo de impedir que se repitan son comunes a todos los casos[3].

Los mecanismos judiciales y políticos de la justicia transicional pueden buscar todos o algunos de estos objetivos[4]:

  • Fortalecer o instaurar el estado de derecho.
  • Abordar, e intentar sanar, las heridas que surgen en la sociedad como resultado de las violaciones a los derechos humanos.
  • Desarrollar procesos de reconciliación, garantizando los derechos de las víctimas y de la sociedad a la verdad, a la justicia y a la reparación integral.
  • Reducir la impunidad, proveer de justicia a las víctimas y responsabilizar a los culpables.
  • Revelar la justificación ideológica (política, cultural, económica, etc.) de la violencia y los crímenes de guerra y ofrecer a la sociedad la posibilidad de desmontar el sistema de valores asociados a ella.
  • Promover la eliminación de las causas de una situación de injusticia social de carácter estructural, que a su vez deriven en sólidas garantías de no repetición de las violaciones

Mecanismos de justicia transicional

Tras un conflicto, la política de justicia transicional puede contemplar múltiples elementos que pueden estar interrelaciones, entre los que se puede citar[5]:

  • Enjuiciamientos penales, especialmente los de los criminales a los que se atribuye una mayor responsabilidad por los hechos. Estos casos raramente se enjuician a escala nacional, por ello se pueden crear mecanismos internacionales o internacionalizados impulsados por organismos externos, como las Naciones Unidas y otros actores internacionales del ámbito humanitario y de los derechos humanos.
  • Reparaciones, mediante las que los gobiernos reconocen los daños sufridos y toman medidas para repararlos. Estas reparaciones pueden consistir en elementos materiales (pagos en efectivo, servicios sanitarios...) y también en aspectos simbólicos (disculpas públicas o días de conmemoración o recuerdo).
  • Reforma de las instituciones estatales implicadas en violaciones de derechos, como las fuerzas armadas, la policía y los tribunales, con el fin de desmantelar adecuadamente la maquinaria estructural de dichas violaciones y evitar que se repitan la impunidad y las violaciones graves de los derechos humanos.
  • Comisiones para la verdad u otras iniciativas de búsqueda de la verdad[6] para investigar y denunciar patrones sistemáticos de abusos, recomendar cambios y ayudar a comprender las causas subyacentes de las violaciones graves de los derechos humanos.

Vea también

Referencias

Enlaces externos